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¿Qué es Bitcoin y cómo funciona?

Publicado el_
7.1.2017

Bitcoin es una moneda digital descentralizada. Moneda porque al igual que el Dólar, el Peso o el Yen, un bitcoin sirve para comprar cosas. Digital porque sólo existe en el mundo de los computadores. No hay tal cosa como un bitcoin de papel. Y descentralizada porque, a diferencia de los billetes tradicionales, esta moneda no depende ni de los gobiernos ni de los bancos. Esa es la parte importante de la historia. Bitcoin, el sistema, funciona sin necesidad de un administrador y eso tiene unas repercusiones muy interesantes.


Intro de Magic Markers con música en 8 bit


Antes de hablar de Bitcoin es buena idea preguntarse sobre lo que es el dinero común y corriente. 


Aquí les proponemos que piensen en el dinero como una tecnología diseñada para llevar las cuentas. ¿Las cuentas de qué? Las cuentas de los favores que nos debemos entre nosotros, sobre todo entre extraños.  


Con los amigos no queremos tener una idea exacta de quién ha hecho más por los demás. Pero entre extraños la situación es distinta. Lo que entre amigos se llama favor entre desconocidos se llama trabajo y ahí sí nos interesa tener las cuentas claras. Si tú haces algo por los demás, es razonable esperar que los demás hagan algo por ti. Pues bien, es el dinero el que nos ayuda a cuantificar ese algo. El billete que recibes a cambio de tu trabajo no es más que un papel que certifica que la sociedad te debe favores a ti. Tú decides a quién le cobras ese favor, pero el punto es que movemos papeles de un lugar a otro para recordar quiénes han trabajado por los demás.


¿Se entiende? Bueno, ahora piensen que este sistema es vulnerable porque si yo me pongo falsificar dinero, básicamente me estoy inventando que ya le hice favores a otros. Entonces, ni modo, hay que confiarle a alguien la responsabilidad de producir un papel especial que sea muy jodido de falsificar. Ese alguien es el Estado. Y en los casos en que el papel no cambia de manos, como en las transacciones electrónicas, toca confiarle a alguien la responsabilidad de actualizar las cuentas. Ese alguien son los bancos.


Dicho todo eso, ¿cuál es la idea de Bitcoin?


Pues si el problema de fondo es encontrar una manera eficiente y segura de llevar las cuentas, Bitcoin es otra tecnología que se propone hacer lo mismo. Pero con la diferencia de que, esta vez, no queremos confiarle a nadie el poder de alterar esa información; nadie con el poder de imprimir dinero y nadie que actualice las cuentas en nombre de los demás. 


Las razones para hacer esto pueden ser muchas y muy diversas, pero quedémonos con dos: una es que el sistema transaccional de los bancos es muy costoso, especialmente para pagos internacionales, y, la otra, que muchos gobiernos tienen la maña de imprimir dinero como locos y eso distorsiona las cuentas (lo que técnicamente se llama inflación). En otras palabras, depender de los gobiernos y los bancos genera un costo para lo sociedad. Bitcoin fue la primera de muchas monedas digitales descentralizadas que pretenden eliminar ese costo. O bueno, por lo menos reducirlo significativamente.


Ahora pasemos al cómo. ¿Cómo hace Bitcoin para reemplazar al Estado y a los bancos? 


Ok. Lo primero es entender el esquema. En el mundo normal, una transacción electrónica se ve así. Para que Beto le dé dinero a Alicia, él tiene que enviarle un mensaje a los bancos, a los administradores del sistema, y son ellos los que validan el pago y actualizan las cuentas. Mientras tanto, el Estado está por ahí vigilando. En Bitcoin, en cambio, el esquema es descentralizado; la comunidad está conectada directamente y no hay ninguna autoridad que vigile. Acá todo el mundo lleva las cuentas de todo el mundo. 


La clave está en entender la dinámica del sistema: no es que Beto y Alicia se pasen monedas solitos. Lo que realmente ocurre es que Beto le cuenta a la comunidad entera que quiere pagarle un bitcoin a Alicia. La comunidad primero valida la información, o sea, que Beto sí sea Beto y que tenga suficiente dinero, y luego todos anotan que Beto ahora tiene un bitcoin menos y Alicia uno más. Es así de sencillo. Las cuentas las mantiene la comunidad y el valor de la moneda está en que la gente confía en el sistema. 


Pero aclaremos algunas cosas. Primero, todo esto es anónimo. No es la identidad de alguien lo que se valida sino su contraseña. La comunidad de Bitcoin sabe cuánto dinero tiene la cuenta de Beto pero no se sabe a quién le pertenece esa cuenta. Esto está relacionado con la segunda aclaración y es que son computadores los que se están hablando entre sí, no los usuarios como tal. Para los usuarios, enviar bitcoins es tan fácil como mandar un email. Pero, para los computadores, validar la información es trabajo pesado porque, en Bitcoin, todo está protegido y recontraprotegido por criptografía, o sea, por un reguero de algoritmos y funciones matemáticas que impiden cualquier intento de alterar la información. También es importante saber que hay dos tipos de usuarios, los que verifican transacciones y los que no. Es importante porque los que sí verifican compran computadores carísimos y los dejan prendidos todo el día procesando información. Algo que puede parecer muy misterioso. Sólo tengan en cuenta que esta actividad es tan voluntaria como hacer correcciones en Wikipedia. 


Bueno, ¿y a lo bien esto es seguro? Pues sí. Justamente ahí está la magia de Bitcoin; es una criptomoneda. Pero aquí llegamos al punto en que la cosa se complica, pues hay que explicar cómo es que las cuentas no se vuelven locas,  si todo el mundo está haciendo transacciones al mismo tiempo y no hay un administrador central que reciba esos mensajes y los organice. El que quiera salir corriendo antes de meternos en ese pantano, está en todo su derecho. Realmente, uno puede vivir tranquilo con la idea de que Bitcoin es un sistema protegido con criptografía en el que todos llevan las cuentas de todos. Pero, para los valientes, aquí va la explicación del blockchain.


Volvamos a la transacción entre Beto y Alicia. Habíamos dicho que Beto le envía un mensaje a toda la comunidad. Ahora preguntemos, ¿qué contiene ese mensaje? Pues tiene tres cosas: tiene la firma digital de Beto para que todos puedan verificar que sí están hablando con el dueño de la cuenta; también tiene la instrucción de transferir un bitcoin a Alicia, para que todos sepan qué hacer; y finalmente, tiene la referencia a una o varias transacciones del pasado, con lo que Beto demuestra que sí tiene dinero para pagar. Si todas estas cosas están bien, sabemos que Beto no está diciendo mentiras y, entonces, su mensaje se convierte en una transacción posible. 


Pero todavía no podemos anotar eso en el libro de cuentas, pues hay un problema y es el desorden. Como Bitcoin no tiene un administrador central, muchas transacciones están siendo validadas en lugares distintos y en un orden diferente. Fíjense que en este caso cada cual recibió los mismos mensajes pero están en otro orden. El reto entonces es que todo el mundo se ponga de acuerdo en un mismo orden para que todas las copias del libro de cuentas sean iguales. Así es que aparece el concepto de Blockchain. Básicamente, la idea es que cada quien valide transacciones, las empaquete y postule su paquete (o  bloque que es como se llama) para que sea el bloque oficial. Esto quiere decir que cada validador está proponiendo un orden. Y entre las muchas propuestas, se elige una que se convierte en el orden oficial, el siguiente eslabón de la cadena, la información que todos tienen que anotar.


¿Y cómo se elige el bloque ganador? Con una rifa. La decisión es aleatoria. Es una rifa sofisticada en la que aquellos usuarios que están proponiendo un orden usan todo el poder de procesamiento de su computador para descifrar una contraseña. El que descifra la clave, a punta de intentos aleatorios, gana el derecho de definir el siguiente bloque oficial y todos los demás tienen que hacer caso y anotar ese bloque en su libro de cuentas. Bitcoin está diseñado para que alguien encuentre la clave cada diez minutos, en promedio. O sea, cada diez minutos hay un nuevo bloque oficial.


Bueno,  ¿y por qué desgastar equipos costosos en validar transacciones ajenas? ¿qué incentivo tiene alguien para hacer todo ese trabajo? Pues, 12.5 bitcoins, que al momento de grabar este video son más de 30.000 dólares. Les toca googliar porque el precio cambia muy rápido, pero el punto es que hay una buena recompensa para aquellos que validan transacciones. Esta es la última pieza del rompecabezas, pues es la manera como entran nuevas monedas a la economía de Bitcoin. Aquí nadie toma la decisión de imprimir más dinero. Por diseño, se definió con cuánto dinero arrancamos, cuánto dinero nuevo se crea y quién recibe ese dinero. 


Ahora, ¿qué tiene que ver todo esto con los criminales que usan Bitcoin? Muy poco. El tema es que, como en Bitcoin los usuarios son anónimos y las transacciones se puede realizar desde cualquier lugar del mundo, pues tenemos una tecnología más potente que facilita las actividades legales pero también las ilegales.


En cualquier caso, la noticia no es que Bitcoin sirve para cobrar rescates. La noticia ni siquiera es que el precio de Bitcoin sigue subiendo con respecto al dólar. La verdadera noticia es que la humanidad ahora tiene una tecnología que es capaz de transferir valor de forma digital sin la ayuda de un intermediario. Y, eso, ahí donde lo ven, es una revolución.


Si están interesados en que los ayudemos a explicar algo en un video como éste, los invitamos a que visiten nuestra página web: magicmarkers.tv. Y si no quieren contratarnos pero sí nos quieren apoyar, ¿qué tal hacer una donación en Bitcoin? Esta es la dirección de nuestra billetera. La cifra no importa. Nos emociona más la idea de recibir un centavo a cero costo desde cualquier lugar del mundo.  


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