Magic Markers | Videos explicativos

¿A ti quién te dijo que la Tierra es una esfera?

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25.4.2019

A primera vista, el terraplanismo parece un juego de trolls en Internet. Es tan extraña la idea de que existen personas que piensan que la Tierra es plana, que parece más razonable suponer una broma; gente que se divierte llevando la contraria. Y se divierten porque les causa gracia ver la indignación de cualquiera respondiendo a sus comentarios. O sea, trolls. 

Pero uno va y mira y esto es en serio. YouTube está lleno de videos argumentando que estamos siendo engañados por una conspiración a nivel mundial en la que gente muy poderosa se esfuerza por hacernos creer que vivimos en una esfera. Uno puede ver a los terraplanistas dando entrevistas, asistiendo a convenciones, comentando en foros, haciendo experimentos. Y seguro esto es noticia vieja para muchos de ustedes, pero por lo menos en Magic Markers a más de uno nos pegó como una bofetada la revelación. Si no han pasado por esta experiencia, los invitamos a que hagan el tour. Busquen terraplanismo en YouTube y se van a llevar una inquietante sorpresa. 

Pero, antes de que se pongan a buscar, pregunta: ¿Qué se imaginan que está del otro lado? ¿Una montón de personas desadaptadas, acaso locas, y más ignorantes que un burro? Pues resulta que no. Estos manes tienen un modelo teórico, tienen argumentos y, lo más extraño de todo, son gente común y corriente. 

Entonces, hablemos primero del modelo. No es que los terraplanistas crean que el mundo es plano y ya. No creen que hay un abismo con dragones y tampoco niegan que uno puede volar de México a China y de China a Inglaterra para luego volver a comenzar. Lo que pasa es que en el modelo terraplanista la Tierra es un plato que en el centro tiene el Polo Norte y en la periferia está rodeado por un muro de hielo: la Antártida. Ese plato está cubierto por un domo, cerca del cual se encuentran la Luna y el Sol: dos esferas pequeñas, muy muy cerca de nosotros, que dan vueltas y crean así el efecto del día y la noche. 

Ahora, ¿de qué sirve este modelo? ¿Por qué habríamos de dudar del que ya tenemos? Pues, según los terraplanistas, porque la idea del disco puede explicar mejor los fenómenos que observamos, como el horizonte plano visto desde la ventana de un avión. Y aquí es que la cosa se pone interesante. ¿Qué evidencia tenemos de que la Tierra es redonda? ¿Fotos de la NASA? ¿Datos de satélites? Sí, vale, pero ¿Qué evidencia tienes tú? ¿Cuándo has visto tú la curvatura de la tierra? ¿Cómo sabes que puedes creer las cosas que te dicen?

La mayoría de nosotros, enfrentados a esa pregunta, empezamos a echar memoria en busca de las cosas que aprendimos en el colegio. 

—A ver, señor terraplanista, ¿Cómo me explica que los barcos se hunden en el horizonte? ¿Cómo me explica que estemos en verano en el Norte y en invierno en el Sur? ¿No que había un griego que a punta de sombras pudo calcular la geometría de la esfera?

Pero el problema es que los terraplanistas están preparados para todos estos argumentos. En el modelo de ellos el Sol, siendo más pequeño y estando más cerca, puede generar las sombras que vio Eratóstenes. El Sol también puede trazar un círculo más estrecho o más amplio, lo cual genera verano primero en el hemisferio Norte y luego en el hemisferio Sur. Lo de los barcos que se hunden, según los terraplanistas, es un tema de perspectiva y de refracción (cosa que no explica mucho, pero acompañada de un diagrama que se ve serio lo deja a uno desarmado). Y si tú tienes dos o tres objeciones más, ellos tienen quince. Te preguntan por qué las fotos de la NASA tienen nubes repetidas, por qué los continentes cambian de tamaño en estas fotos, por qué las rutas de los aviones se acumulan en el supuesto hemisferio Norte, acaso disimulando una distancia demasiado grande entre Chile, Sudáfrica y Australia. Y en algún momento del debate pasa una extraña inversión: resulta que el ignorante es uno. 

Desde la perspectiva terraplanista, nosotros somos borregos que no cuestionamos las cosas que nos enseñan. Alguien nos dijo que la Tierra es redonda (o más bien, una esfera) y nosotros le creímos. Ellos, en cambio, han gastado horas en investigar huellas de Photoshop en las imágenes que publica la NASA, ellos hacen sus propios experimentos con telescopios, lásers, globos, y, pues, tienen una actitud que uno bien podría describir como científica. Más aún, ellos ya a saben que los llaman estúpidos y locos, pero se sienten tranquilos porque, desde su punto de vista, no hay nadie más esclavo de un discurso que nosotros: gente capaz de creer que la tierra es redonda, óigase bien, redonda, pese a que nuestra experiencia vital es totalmente plana. Y, para colmo, cuando nos sentimos cuestionados, defendemos con un chorro de babas un modelo que contradice esa experiencia cotidiana.  

¿Cuántos humanos realmente lidian con la curvatura de la Tierra? ¿Para cuántas personas la redondez es un hecho real que afecta sus vidas? Por fuera de los especialistas, no muchos. O sea, por un lado están los astronautas, los científicos que hacen cálculos cotidianamente con base en el efecto coriolis, los ingenieros que lidian con información de satélites, o calculan trayectorias de vuelo o la sincronización de relojes a nivel mundial. Y por otro lado estamos nosotros, las masas, gente que bien podría vivir en un mundo plano y no le haría tanta diferencia. Si eres parte de las masas, el terraplanismo te puede llevar a la incómoda revelación de que no puedes argumentar tus propias creencias sin apelar a la confianza que tienes en los especialistas. Y, si eres un especialista, pues nada, eres un conspirador y estás mintiendo, como los astronautas que se graban en estudios con fondo verde para fingir que están en el espacio. 

Y eso nos lleva a la pregunta más punzante de todas: ¿por qué? El terraplanista tiene un discurso más completo y extenso de lo que uno se imagina, pero también tiene que suponer que todas los especialistas le están mintiendo, que los astronautas, los ingenieros de alto nivel, los presidentes, los que protegen la frontera de la Antártida, los que le ponen límites a todo aquel que trate de navegar en la dirección equivocada: todas esas personas están mintiendo y de paso se están gastando una fortuna para sostener esa mentira. ¿Por qué? 

Bueno, no es tan fácil encontrar una respuesta directa y resulta que existen varias vertientes terraplanistas pero, después de haber youtubeado un rato, es algo así como que esconder la verdad le sirve a los que están en el poder para mantener ese poder. Ellos se están gastando billones de dólares en esta mentira, pero a cambio controlan el mundo por las riendas. ¿Y cuál es el vínculo entre tener el poder y sostener este engaño? 

Samuel Rowbotham, el inglés que planteó el modelo de disco con domo a finales del siglo XIX, defendía una lectura literal de la Biblia y siguiendo por esa línea, muchos de los terraplanistas ven en ese domo el diseño de Dios. Incluso sería la evidencia de que Dios existe por su carácter absolutamente artificial. Un planeta esférico, formado a partir del Big Bag, que flota en medio de la nada, en cambio, plantea una visión de la realidad secular y desalmada en la que es normal que existan los ricos y los pobres. O sea, la mentira de la Tierra esférica ayuda a sostener los discursos hegemónicos que contradicen las lecciones de equidad que promovía Jesús. Pero también hay explicaciones del tipo: “es que la Antártida, ese muro increíblemente grande, es un terreno lleno de recursos naturales y al esconder su tamaño los conspiradores aseguran su botín”.  

En cualquier caso, es claro que el terraplanismo es una teoría de conspiración a gran escala, tan grande que como narrativa puede tragarse a las demás. Obviamente el viaje a la luna es un montaje de acuerdo a esta creencia, pero además se pueden plantear vínculos conspirativos con las vacunas, las semillas transgénicas, el 11 de septiembre, los masones, la inexistencia de los dinosaurios, el control del clima: lo que quieran. En cierto sentido, el duelo no es entre el modelo de la Tierra plana versus el modelo de la Tierra esférica y cuál explica mejor la realidad: es la narrativa de conspiración mundial vs la narrativa de especialización y progreso y cuál de los dos cuentos nos resulta más atractivo. Si tú crees que el mundo no es como parece y que te están engañando, el terraplanismo es el extremo más emocionante al que puedes llegar. 

Entonces, ¿Qué nos queda de esta historia? Pues, primero lo primero: la Tierra sí es una esfera y hay varios argumentos que los terraplanistas no son capaces de responder. Ya les vamos a contar uno de los más elegantes. Pero aunque se puede ganar esta discusión, sigue siendo cierto que los terraplanistas ponen en evidencia nuestra propia ignorancia. No es fácil convencerlos, en parte porque se toman licencias mágicas, como que el Sol cambia su recorrido elíptico porque sí, pero en parte también porque uno cree que sabe y luego resulta que no era tan fácil recordar la ciencia de colegio. 

Segundo, la humanidad ha construido redes de información basadas en la confianza precisamente porque no todos somos especialistas. Existe una conversación científica en la que, en principio, el que quiera puede participar, pero los no vamos a dedicar nuestra vida a la investigación, tenemos que creer lo que nos dicen. Y se supone que eso es bueno, que nos permite avanzar como sociedad. El escepticismo, entonces, es un arma de doble filo. Es un valor que la ciencia defiende, pero es también el escudo que el terraplanista utiliza para defender su empirismo profundo. Piénsenlo así: todos celebramos el pensamiento crítico y andamos por ahí diciendo que no comemos cuento, pero ¿Qué pasa cuando ese, comillas, “cuento” es la redondez de la tierra o la importancia de las vacunas? ¿Qué pasa cuando cada cual tiene su propia burbuja en Internet?

Sin ir más lejos, miles de personas vieron o van a ver este video y la mayoría se siente tranquila señalando al terraplanista como un loco que cree cuentos paranoicos. Pero si este video fuera sobre fantasmas, transgénicos, homeopatía, el horóscopo, los extraterrestres, el imperialismo empeñado en tumbar a Venezuela, entonces las etiquetas de loco paranoico y borrego manipulado empiezan a volverse mucho más dinámicas. ¿No?

Pero no hay por qué pelear ahora. Ya llegamos al final del video y lo prometido es deuda. Para corchar a un terraplanista la clave son las estrellas. En el hemisferio Norte, después de tomar varias fotos, uno puede ver que las estrellas giran en contra de las manecillas del reloj. En el hemisferio Sur no solo aparecen estrellas distintas sino que giran en la dirección contraria. Ese fenómeno es propio de una esfera. 

—Sí, pero las estrellas son una proyección en el domo y eso se puede manipular.

—Ah, claro.

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